Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 5 dagen geleden
Joseph Charles Philpot Bevindelijke geschriften & prediking

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7 de diciembre

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Mirad a Mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra: porque Yo soy Dios, y no hay más.
Isaías 45:22

Una y otra vez nos hallamos en circunstancias en las que nadie puede hacernos el menor bien, y en las que no podemos ayudarnos ni librarnos a nosotros mismos. Estamos atrapados en lazos y no podemos soltarlos; estamos en angustia y no podemos consolarnos; somos ovejas errantes y no podemos hallar el camino de vuelta al redil; corremos continuamente tras ídolos y cavamos “cisternas rotas”, y no podemos volver a “la fuente de agua viva” (Jeremías 2:13). ¡Cuán adecuado y cuán glorioso es, pues, para los que son así probados, ver que hay un Emanuel lleno de gracia sentado a la diestra del Padre! Su corazón está lleno de amor y Sus entrañas se conmueven de compasión. Él ha derramado Su propia sangre preciosa para que ellos vivan, ha traído una justicia gloriosa, y Él es Quien “puede también salvar eternamente a los que por Él se allegan a Dios” (Hebreos 7:25).

Por eso el Señor dice a Sus hijos que están en “los términos de la tierra”, y temen acercarse, que Él es el Mediador entre Dios y los hombres. A los culpables les dice: “Yo soy vuestro perdón”; a los desnudos: “Yo soy vuestro vestido”; a los contaminados: “Yo soy vuestra limpieza”. Porque están en “los términos de la tierra”, la pureza de Dios los mantendría allí para siempre. Pero porque hay un Mediador, un glorioso Intercesor, un Abogado todopoderoso, un Emanuel, Dios y hombre en una gloriosa Persona, pueden, aunque estén en “los términos de la tierra”, acercarse por medio de Él, porque en Él son bendecidos y aceptados.

Realmente están en “los términos de la tierra”, y por la culpa y la vergüenza no se atreven a acercarse. Pero que Jesús les dé una mirada, un toque, y sus pobres almas necesitadas y desnudas saltan hacia Sus brazos y hallan que la entrada al Padre está cerca. Porque por esa mirada ven que hay un Mediador entre Dios y ellos, un Intercesor y Abogado que está sentado por ellos sobre un trono de gracia.

Lectura: Isaías 55

Al lector…

¿Está usted atrapado en lazos que no puede soltar? ¿Es una oveja errante que no halla el camino de vuelta al redil, y se ha cavado cisternas rotas que no detienen aguas? Entonces sabe algo de los términos de la tierra. No puede ayudarse ni librarse a sí mismo, y por la culpa y la vergüenza no se atreve a acercarse.

Pero mire a Aquel que está sentado a la diestra del Padre, Cuyo corazón está lleno de amor y Cuyas entrañas se conmueven de compasión. Al culpable le dice: “Yo soy tu perdón”; al desnudo: “Yo soy tu vestido”; al contaminado: “Yo soy tu limpieza”. Espere esa sola mirada, ese solo toque de Su mano. Entonces su pobre alma, por lejos que yazca, saltará hacia Sus brazos y hallará que la entrada al Padre está cerca, porque Él puede salvar eternamente a los que por Él se allegan a Dios.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl