Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 5 dagen geleden
Joseph Charles Philpot Bevindelijke geschriften & prediking

Por el valle de Baca

22 de julio

Vandaag

4 min. de lectura

“Es verdad que ningún castigo al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; mas después da fruto apacible de justicia á los que en él son ejercitados.”
Hebreos 12:11

Puede decirse de los ejercicios espirituales lo que el Apóstol dice del castigo en general, del cual en verdad forman parte, que “al presente no son causa de gozo, sino de tristeza; mas después dan fruto apacible de justicia a los que en ellos son ejercitados”. Por qué el Señor permite que tantos de Su pueblo sean probados tanto tiempo y tan hondamente acerca de su parte salvadora en Cristo, por qué no manifiesta más pronto y más plenamente Su amor perdonador a sus almas, es un misterio que no podemos sondear. Pero he observado que, donde la primera obra no fue acompañada de convicciones de pecado hondas y poderosas, suele ser así, como si lo que faltó en profundidad hubiera de compensarse en duración, y una obra lenta y continua compensara, por así decirlo, otra más breve y más intensa.

Considero, sin embargo, una gran misericordia que haya estos ejercicios, pues estoy bien convencido de que el ejercicio es tan necesario para la salud del alma como para la del cuerpo. Sin movimiento el aire se vuelve pestilente y el agua se corrompe. El movimiento es la vida de la creación natural, e igualmente de la sobrenatural; ¿y qué son los ejercicios, las dudas y los temores, acompañados como siempre lo están de deseos y oraciones, sino medios por los cuales el alma se mantiene viva y sana? Como dijo Ezequías: “Oh Señor, con estas cosas se vive, y en todas ellas está la vida de mi espíritu.”

Pero si no puede ver qué bien le han hecho los ejercicios, ¿no puede ver de qué mal le han guardado? Principalmente le guardaron de enredarse en un sistema mundano; le han preservado de descansar en la forma sin el poder, y le han guardado de aquella fe nocional de letra muerta que ha arruinado a tantos miles. (Este fragmento se ha tomado de una carta a un amigo.) Sin ejercicios usted podría pasarse sin un Cristo revelado, sin perdón manifestado del pecado, sin que el amor de Dios fuera derramado en su corazón por el Espíritu Santo.

Y aquí están la mayoría de los que no son ejercitados: descansando en “nombre que vive”, y en la doctrina sin la experiencia. Pero, estando enfermo, usted necesita médico; siendo culpable, necesita misericordia; y siendo pecador, necesita salvación; y todo esto no de palabra y de nombre, sino en realidad, por revelación y aplicación divinas. Sus ejercicios le dan diligencias que llevar al trono de la misericordia, y le hacen ver en Cristo y en Su precioso evangelio lo que de otro modo ni se vería ni se apreciaría.

Al mismo tiempo, sería un error descansar en los ejercicios como marcas y evidencias de gracia. La sed es buena como preparación para el agua; el hambre es buena como antecedente del alimento; pero ¿quién puede descansar en la sed o en el hambre? Sin ellas no se desean el agua ni el alimento; así, sin ejercicios, Cristo, el Agua y el Pan de vida, no es deseado ni anhelado. Pero estos ejercicios tienen por fin avivar deseos anhelantes de Cristo, y al final hacerle muy precioso.

Al lector…

¿Por qué le deja el Señor luchar tanto tiempo con su parte en Cristo, y por qué no Se revela antes a su alma? Lector, ese es un misterio que no podemos sondear. Pero mire atrás un momento: ¿de cuánto mal le han guardado sus dudas y temores? No le dejaron descansar en una forma sin el poder, ni en una fe de letra muerta; le llevaron una y otra vez con una diligencia al trono de la gracia.

No busque, sin embargo, su fundamento en el castigo mismo, porque ¿quién puede hallar satisfacción en el hambre y la sed? Solo son buenas porque le hacen buscar el Agua y el Pan de vida. Deje, pues, que su necesidad le lleve a Cristo, porque necesita más que palabra y nombre: Le necesita a Él, revelado y aplicado. Lo que ahora es causa de tristeza, después dará fruto apacible de justicia.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl