Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 5 dagen geleden
Joseph Charles Philpot Bevindelijke geschriften & prediking

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3 de enero

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Muéstrame, oh Jehová, Tus caminos; enséñame Tus sendas.
Salmo 25:4

Los caminos de Dios son caminos de fidelidad. Él es un Dios que no puede mentir: es fiel a Su Palabra, fiel a Su pacto y fiel a Su promesa. Esta fidelidad al pacto es un glorioso atributo del Señor. ¡Oh, qué refugio tan fuerte es para el alma hallar que el Señor es firme e inmutable en medio de todas las fluctuaciones del tiempo, de toda la mudanza de las circunstancias diarias y de todos los extravíos de un corazón inestable! En Él no hay mudanza, ni sombra de variación.

Sin embargo, estos caminos, aunque llevan estas benditas señales, quedan en su mayor parte fuera de nuestra vista. Sobrepasan de tal manera el entendimiento humano, y son tan claramente los caminos de Dios mismo, que, salvo para el ojo del creyente, se desvanecen, por así decirlo, en las alturas del cielo. Fue precisamente esto lo que movió al Salmista a expresar aquel deseo sincero y sencillo: “Muéstrame, oh Jehová, Tus caminos”. Es como si dijera: “Señor, haz claros y llanos para mi alma estos caminos que han sido tan penosos, tan dolorosos y tan desconcertantes. Dame una evidencia clara y decisiva de que estos caminos son en verdad caminos de sabiduría, gracia y fidelidad. ¡Oh, hazme hallar que, aunque estos caminos sean tan dolorosos para mis pies al andar por ellos, tan contrarios a mi razón y tan del todo ocultos a la vista de mi ojo escudriñador, Tú me los harás ver con el ojo de la fe, para que me someta a ellos con solemnidad y los aprecie santamente!”

Abrigar tales deseos en el alma sobrepasa ciertamente toda fuerza humana. Es vida; es una religión que queda del todo fuera de la vista de la mente carnal, y más allá del entendimiento de todos, excepto de aquellos en cuyos corazones obra el Espíritu de Dios.

Lectura: Salmo 77

Al lector…

¡Qué descanso da, querido lector, en medio de todas las fluctuaciones del tiempo y de todos los extravíos de un corazón inestable, saber que el Señor no cambia! Él es fiel a Su Palabra, fiel a Su pacto y fiel a Su promesa; en Él no hay mudanza, ni sombra de variación. Sus sentimientos cambian y sus circunstancias cambian, pero Él permanece el mismo.

Sin embargo, Sus caminos a menudo están ocultos y sobrepasan con mucho su entendimiento. ¿No puede entonces hacer más que suspirar con el Salmista: “Muéstrame, oh Jehová, Tus caminos”, házmelos ver con el ojo de la fe? No desprecie ese deseo. Abrigar tal anhelo sobrepasa toda fuerza humana; es vida, obrada por el Espíritu de Dios en su corazón. Siga orando así, hasta que Él le muestre que también estos caminos dolorosos son caminos de sabiduría, gracia y fidelidad.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl