Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 6 dagen geleden
Joseph Charles Philpot J.C. Philpot Bevindelijke geschriften & prediking
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Por el valle de Baca

29 de agosto

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2 min. de lectura

Porque somos hechura Suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.
Efesios 2:10

Las buenas obras, propiamente dichas, brotan de la operación interior de la gracia de Dios. Haciendo bueno el árbol, Él hace bueno el fruto (Mat. 12:33). Obra en nosotros primero el querer lo que es bueno, y luego nos da el poder. Así obra en nosotros tanto el querer como el hacer, por Su buena voluntad (Fil. 2:13). Bajo las operaciones de Su gracia somos transformados por la renovación de nuestro entendimiento, para que experimentemos cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Romanos 12:2); y a medida que se procura conocer y hacer esta voluntad, las buenas obras siguen como su fruto necesario.

Todos aquellos actos de amor y afecto, de bondad, simpatía y liberalidad hacia el pueblo del Señor; todos aquellos ejemplos de abnegación y de disposición a sufrir antes que a hacer el mal; todas aquellas pruebas de un deseo desinteresado de hacer todo el bien que podamos según nuestros medios, posición y circunstancias de la vida; todo aquel esfuerzo por alcanzar y mantener integridad y rectitud de conducta en todos los asuntos de negocios y de confianza; toda aquella estricta y escrupulosa fidelidad a nuestra palabra, aun en perjuicio propio; todo aquel cumplimiento cristiano de nuestros deberes recíprocos y de las relaciones sociales de esposo y padre, esposa y madre, que la Escritura ha ordenado; en una palabra, todas aquellas obras que, casi por consentimiento unánime, los hombres llaman “buenas”, solo son real y verdaderamente buenas en cuanto son obradas en el corazón, los labios y la vida por el poder de Dios.

Al lector…

Usted que mira sus obras con tristeza y halla tan poco bien en ellas, puede saber que las obras verdaderamente buenas no crecen en nuestro propio árbol. Es Dios quien obra en nosotros tanto el querer como el hacer, por Su buena voluntad. Primero hace bueno el árbol, y entonces el fruto se hace bueno también. Somos hechura Suya, y lo que Él obra en el corazón se hace manifiesto en los labios y en la vida.

No lo busque, por tanto, en sus propios propósitos, sino pídale la renovación de su entendimiento, para que pueda conocer y hacer Su buena voluntad. De este modo, un sencillo acto de amor hacia el pueblo del Señor, una palabra que usted cumple fielmente aun cuando le cuesta pérdida, o un pequeño servicio en su propio hogar, se convierte verdaderamente en una buena obra, porque ha sido obrada en usted por Su poder.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl