Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 5 dagen geleden
Joseph Charles Philpot Bevindelijke geschriften & prediking
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Ve a Mis hermanos, y diles: Subo a Mi Padre y a vuestro Padre, a Mi Dios y a vuestro Dios.
Juan 20:17

¿Por qué vuestro Padre? Porque es Mi Padre. ¿Por qué vuestro Dios? Porque es Mi Dios. Como Su Hijo unigénito desde toda la eternidad, Dios era el Dios de nuestro Señor Jesucristo; como mensajero y siervo del Padre, haciendo Su voluntad en la tierra, aun en Su más profunda humillación, Dios era Su Dios; y ahora que ha resucitado de los muertos y ha subido a lo alto para ser el gran Sumo Sacerdote sobre la casa de Dios, ahora que ha entrado en Su gloria y vive siempre para interceder por nosotros, Dios sigue siendo Su Dios. Esta vista de Jesús es sumamente fortalecedora y alentadora para la fe.

El grande y glorioso Dios, el gran YO SOY que existe por Sí mismo, el Dios en Quien vivimos, y nos movemos, y somos, el Dios delante de Quien estamos con todo lo que somos y tenemos, el Dios contra Quien y delante de Quien hemos pecado tan profunda y terriblemente: este grande y glorioso Dios es “el Dios de nuestro Señor Jesucristo”. Por tanto, podemos acercarnos a Él con toda santa confianza, presentar ante Él nuestras súplicas, invocar Su santo Nombre y adorarle con toda reverencia y temor piadoso como el Dios de nuestro Señor Jesucristo, y nuestro Dios en Él. Una vista creyente de Dios, revelándose en la persona de Su amado Hijo, reconciliándonos consigo por Su preciosa sangre, aceptándonos en el Amado y no imputándonos nuestros pecados, desarma a Dios de todos Sus terrores, quita de nuestros corazones la servidumbre de la ley y de nuestras conciencias la culpa del pecado, ensancha, consuela y alivia el alma, sosiega el espíritu turbado y echa fuera aquel temor que lleva consigo pena.

Al lector…

Hay días en que usted apenas se atreve a acercarse a Dios, porque ha pecado contra Él tan profunda y terriblemente. ¿Se presenta Él a sus sentimientos como un Dios lleno de terror, ante cuyo rostro no puede usted estar? Escuche entonces lo que el Salvador resucitado dice a Sus hermanos: “Subo a Mi Padre y a vuestro Padre, a Mi Dios y a vuestro Dios”.

¿Por qué vuestro Dios? Porque Él es Su Dios. Mire a Dios en el rostro de Su amado Hijo, que nos reconcilia con Él por Su preciosa sangre. Esa vista quita a Dios todo terror, quita la culpa de la conciencia y sosiega el espíritu turbado. Acérquese, pues, con santa confianza, pero también con reverencia, e invoque Su santo Nombre. Porque este Dios es el Dios del Señor Jesucristo, y en Él también el Dios de un pobre pecador, al cual Él guiará aun hasta la muerte.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl