Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 5 dagen geleden
Joseph Charles Philpot Bevindelijke geschriften & prediking
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Pero la unción que vosotros habéis recibido de Él, mora en vosotros, y no tenéis necesidad que ninguno os enseñe; mas como la unción misma os enseña de todas cosas, y es verdadera, y no es mentira, así como os ha enseñado, perseveraréis en Él.
1 Juan 2:27

¿Ha caído alguna vez sobre su corazón una sola gota de este santo aceite de la unción? Una gota, aunque no sea más que una gota, le santificará para siempre al servicio de Dios. No se usaba mucho del santo aceite de la unción para el servicio del tabernáculo, si consideramos el tamaño y la cantidad de lo que había de ser consagrado, pues Moisés tenía que ungir con él todo el tabernáculo del testimonio, así como todos los vasos con todos sus diversos accesorios. Cuando llevaba a cabo la obra sagrada, tocaba un vaso tras otro con una gota de aceite; porque una gota santificaba el vaso para el servicio del tabernáculo. No se necesitaba repetir la consagración; permanecía.

Así, si alguna vez ha tenido usted una gota del amor de Dios derramada en su corazón, una gota de la unción para enseñarle la verdad tal como es en Jesús, una gota para penetrar, ablandar, sanar, alimentar y dar luz, vida y poder a su alma, tiene usted la unción del Santo; conoce todas las cosas que son para su salvación, y por ese mismo aceite santo ha sido santificado y hecho apto para una herencia eterna.

Al lector…

Usted que oye hablar de esa santa unción, ¿ha sentido alguna vez una sola gota de ella sobre su corazón? Quizá apenas se atreve a decirlo. Se compara con otros que parecen poseer tanto, y su propia experiencia le parece tan pequeña. Pero recuerde cómo Moisés tocaba un vaso tras otro con una gota de aceite, y cómo esa sola gota bastaba para consagrarlo para siempre al servicio del Señor. No hacía falta repetir la consagración; permanecía.

Así sucede con la unción del Espíritu Santo. Si hubo alguna vez una gota del amor de Dios que ablandó y sanó su corazón, una gota que le enseñó la verdad tal como es en Jesús, eso no fue una emoción pasajera. “La unción que vosotros habéis recibido de Él, mora en vosotros.” Si ahora nota poco de ella, no por eso se ha escurrido el aceite. Aquel que una vez le ungió también le ha santificado y le ha hecho apto para una herencia eterna.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl