Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 5 dagen geleden
Joseph Charles Philpot Bevindelijke geschriften & prediking
Vandaag

3 min. de lectura

Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna.
1 Timoteo 6:12

Es por medio de la fe como actúa y se da a conocer el poder con que Dios guarda a Su pueblo, y es muy instructivo y alentador poder trazar en nuestro propio corazón la conexión entre el poder de Dios y las actuaciones de la fe. No somos llevados al cielo como los pasajeros son llevados por el tren expreso, de modo que, una vez en el vagón, pueden dormirse, mirar por la ventanilla o leer el periódico sin temor de perder el camino o de no llegar a su destino. Aunque guardados por el poder de Dios, tenemos que pelear cada paso del camino.

Es esta fe viva, que pelea, que lucha y que, sin embargo, al final vence, la que pone al hijo de Dios probado y ejercitado a tanta distancia del profesante doctrinal suelto y descuidado, que se endurece y se envalentona para presumir, y aun para andar en caminos de pecado y de muerte, sosteniendo la doctrina de ser guardado por el poder de Dios sin saber nada del camino secreto por el cual este poder obra y guarda. A tales podemos aplicar el lenguaje de Santiago. Usted cree que los escogidos de Dios son guardados por Su poder omnipotente para salvación. “Bien hace: también los demonios creen, y tiemblan”, cosa que usted no hace si es uno de esos profesantes sueltos.

Pero ¿le guarda Dios a usted? ¿Le guarda del mal, para que no le aflija? ¿Guarda sencillo su ojo, tierna su conciencia, su corazón en oración, su vida y su andar circunspectos, sus ojos del adulterio, su lengua de la necedad, sus manos de la avaricia y sus pies de los caminos del orgullo y de la mundanalidad? No tiene evidencia de que es heredero de Dios y de que está siendo guardado por Su poder para salvación, a menos que tenga alguna experiencia de cómo Él guarda, y de que, así como es por poder de parte de Él, así es por fe de parte suya. Siempre que resbalamos, tropezamos o nos descarriamos, es por el poder de la incredulidad; y siempre que nos mantenemos firmes, peleamos o prevalecemos, es por la fe.

Al lector…

He aquí una palabra para quien a veces anhela un camino en el que pueda simplemente quedarse sentado hasta llegar. Es un deseo comprensible para un alma cansada. Pero el Señor no conduce a Su pueblo sin lucha. Aunque Su poder le sostiene, usted aún tiene que pelear cada paso del camino, y esa fe que pelea y lucha no es señal de que esté perdido, sino más bien una marca del hijo de Dios probado.

No se pregunte, pues, solamente si conoce la verdad, sino si Él le está guardando. ¿Guarda tierna su conciencia y su corazón en oración? ¿Le retiene del mal, aun cuando casi se deslizaban sus pies? Entonces Su poder está obrando, aunque lo que más siente sea su debilidad. Si tropieza por incredulidad, vuélvase a Él; y si se mantiene firme, atribúyalo a Su gracia, que le ha tendido la mano en su bajeza.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl