Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 6 dagen geleden
Joseph Charles Philpot J.C. Philpot Bevindelijke geschriften & prediking
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10 de diciembre

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Mirad a Mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra: porque Yo soy Dios, y no hay más.
Isaías 45:22

Quizás haya lectores que pertenecen a esos pobres miserables en “los términos de la tierra”: dudan, temen y a veces casi desesperan de si la gracia podrá alcanzar alguna vez sus almas. ¿No busca usted secretamente algo bueno o santo en sí mismo? ¿No abriga una vaga esperanza y expectativa de que con el tiempo llegará a ser mejor y más santo? Toda esta levadura oculta de presunción ha de ser purgada. Puede ser que para ello tenga que hundirse más, cada vez más hondo en el cieno y la inmundicia de su naturaleza vil.

Hay, sin embargo, este consuelo para el que piensa que no puede hacer nada: lo único que tiene que hacerse es lo que el Señor hace en nosotros; lo único que tiene que sentirse es lo que Él obra en nosotros por Su Espíritu. Esta es la naturaleza y la esencia de toda salvación y de toda santidad: “Mirad a Mí, y sed salvos, por lo que Yo he hecho y padecido”. De ninguna otra manera pueden venir salud, perdón, paz y salvación a nuestras almas, porque Él es Dios, y no hay más. No hay otra salvación, ni otro Salvador, ni otro modo de escapar de la ira venidera, que mirar a Él cuando nos capacita para hacerlo, creer en Él según nos da fuerza, y apoyarnos en Él mientras obra en nosotros lo que es agradable delante de Él.

Quizás piense de sí mismo que está en “los términos de la tierra”. Pero el Señor le ve allí, y dice: “Mirad a Mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra. No estáis fuera del alcance de Mi brazo, ni fuera de la vista de Mi ojo, porque Yo soy Dios, y no hay más”. Así, tarde o temprano, todos los elegidos son sin duda salvos. Y sienten el bendito testimonio y la manifestación santificada de ello en sus corazones y conciencias.

Lectura: Mateo 11:20-30

Al lector…

Estas palabras de invitación son también para usted, si duda de que la gracia alcance alguna vez su alma. ¿Se hunde cada vez más hondo en el cieno de su propia naturaleza, y parece escapársele toda esperanza de mejora? Puede ser que así esté el Señor purgando de usted la levadura oculta de la presunción. Mientras usted siga buscando secretamente algo bueno en sí mismo, no puede mirar solo a Él.

Aquí está su consuelo: lo único que tiene que hacerse es lo que Él hace en usted. Quizás piense que está demasiado lejos, pero el Señor le ve allí, en los términos de la tierra. No está fuera del alcance de Su brazo, ni fuera de la vista de Su ojo. No hay otro Salvador ni otro camino, pero este único camino está abierto para el pecador más pobre: “Mirad a Mí, y sed salvos”.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl