Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 5 dagen geleden
Joseph Charles Philpot Bevindelijke geschriften & prediking
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Mas cuando el pecado creció, sobrepujó la gracia.
Romanos 5:20

Para conocer lo que es la gracia en su reinado sobre el pecado, y en su sobreabundancia sobre la abundancia de la iniquidad, tenemos que ser conducidos experimentalmente a las profundidades de la caída. Tenemos que ser conducidos por Dios mismo a los secretos de nuestro propio corazón; tenemos que ser abatidos en angustia de espíritu a causa de nuestro pecado y de la idolatría de nuestra naturaleza caída. Y cuando, hagamos lo que hagamos, el pecado sigue obrando, reinando y abundando, y somos llevados a la pobreza del alma, a la impotencia, a la indigencia y a la miseria, y nos postramos ante el estrado de Su misericordia, entonces comenzamos a ver y sentir el reinado de la gracia, en vivificar nuestras almas, en librarnos de la ira venidera y en preservarnos del dominio del mal.

Comenzamos a ver entonces que la gracia sobreabunda sobre toda la abundancia del pecado en nuestros corazones malos, y que, así como fluye por el cauce de los sufrimientos del Salvador, nunca dejará a sus objetos favorecidos hasta llevarlos al disfrute de la vida eterna. ¡Y si esto no derrite y conmueve el alma, y hace que el hombre alabe y bendiga a Dios, nada lo hará, nada podrá hacerlo!

Pero hasta que hayamos entrado en las profundidades de nuestras propias iniquidades, hasta que seamos conducidos a las cámaras de las imágenes y llevados a suspirar, gemir, afligirnos y clamar bajo la carga de la culpa en la conciencia y la obra del pecado secreto en el corazón, no puede conocerse de veras. Y aprenderlo así es cosa muy distinta de aprenderlo de los libros o de los ministros. Aprenderlo en las profundidades de un corazón turbado, por la propia enseñanza de Dios, es cosa muy distinta de aprenderlo de las palabras de un ministro, o aun de la Palabra de Dios misma. Nunca podremos conocer estas cosas salvadora y eficazmente hasta que a Dios mismo Le plazca aplicarlas con Su propio bendito poder y comunicar a nuestros corazones un sabor ungido de ellas, para que conozcamos la verdad y hallemos, para consuelo de nuestra alma, que la verdad nos liberta.

Al lector…

Puede ser que usted haya sido conducido a los secretos de su propio corazón y haya hallado allí más pecado del que jamás pensó. ¿Sigue el pecado queriendo obrar y reinar, haga usted lo que haga, de modo que suspira y gime bajo la carga de su conciencia? Es una senda amarga, pero es el camino por el cual Dios enseña a Su pueblo lo que es la gracia. Nadie puede conocer su abundancia hasta haber visto las profundidades de la caída.

Porque cuando el pecado creció, sobrepujó la gracia. Fluye por el cauce de los sufrimientos del Señor, y nunca deja a sus objetos favorecidos abandonados a sí mismos. Ruéguele, pues, que aplique esto a su corazón con Su bendito poder. Si su alma se derrite bajo ello, alabará y bendecirá a Dios, y hallará que la verdad le hace libre.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl