Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 6 dagen geleden
Joseph Charles Philpot J.C. Philpot Bevindelijke geschriften & prediking
Donar
Vandaag

3 min. de lectura

Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.
Isaías 57:15

¡Oh, qué misterio que Dios tenga dos moradas! ¡Los “cielos de los cielos”, que “no Le pueden contener”, y el corazón humilde, quebrantado y contrito! Pero para que el Señor del cielo tuviera un lugar en el que pudiera vivir y hospedarse, Dios da a Su pueblo dones y gracias; porque Él no puede venir a morar en la mente carnal, en nuestra naturaleza rebelde, en un corazón lleno de enemistad y maldad; por eso se hace un lugar donde hospedarse, un pabellón en el que mora el Rey de gloria, cuyas cortinas son como las cortinas de Salomón.

Su morada es esa naturaleza santa y divina que se comunica en la regeneración: “el nuevo hombre, que es criado conforme a Dios en justicia y en santidad de verdad”. Así habita Cristo por la fe en el corazón, y es “en Su pueblo la esperanza de gloria”. Y esto hizo decir a Pablo: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a Sí mismo por mí”.

Este es el objeto de los tratos de Dios: que el Señor Dios more en Su pueblo; que haya una unión entre la Iglesia y su Cabeza del pacto: “Yo en ellos, y ellos en Mí, para que sean consumadamente una cosa”. Esta es la explicación del gran enigma, la solución del misterio incomprensible, “Dios ha sido manifestado en carne”: que el Señor Dios more en Su pueblo; “Habitaré y andaré en ellos; y seré el Dios de ellos, y ellos serán Mi pueblo”; y así glorificarse a Sí mismo llenando sus corazones de Su gracia y gloria, como antiguamente el templo de Salomón, y que ellos Le disfruten y estén con Él cuando el tiempo ya no sea más.

Esta es la gran llave de todos los tratos del Señor con el alma, y de todas Sus misteriosas guías en la providencia: que el Señor Dios more aquí en el corazón de Su pueblo, y sea eternamente glorificado en ellos en un mundo más resplandeciente y mejor.

Al lector…

Cuando lo medita, ¿puede comprenderlo? El Alto y Sublime, que habita la eternidad y cuyo Nombre es el Santo, quiere habitar también con el quebrantado y humilde de espíritu. ¿Tiene usted un corazón quebrantado, y no siente en sí mismo más que una naturaleza rebelde, llena de enemistad y maldad? Entonces no desespere. Es precisamente en un corazón así donde el Señor quiere prepararse una morada, para vivificarlo.

¡Oh, qué misterio, que Cristo habite por la fe en el corazón de un pobre pecador y sea allí la esperanza de gloria! Él ha amado y se ha entregado a Sí mismo; Él es la Cabeza del pacto de Su Iglesia. Ore, pues, con el salmista para ser purificado y lavado. Aquel que quebranta el corazón también lo vivificará y lo llenará de Su gracia.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl