Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 5 dagen geleden
Joseph Charles Philpot Bevindelijke geschriften & prediking

Por el valle de Baca

6 de enero

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Dios, Dios mío eres Tú: levantaréme a Ti de mañana: mi alma tiene sed de Ti, mi carne Te desea, en tierra de sequedad y transida sin aguas.
Salmo 63:1

David habla aquí de buscar a Dios por lo que Él es en Sí mismo, a diferencia de lo que tiene para dar. Sus dones son una cosa; Él mismo es otra. Por eso dice: “Dios, Dios mío eres Tú: levantaréme a Ti de mañana”; a Ti, a diferencia de Tus dones. La novia puede apreciar los costosos regalos de su esposo; pero ¿qué son sus regalos aparte de él mismo? Así la iglesia estima en mucho los dones y las bendiciones de su regio Esposo; pero ¿qué son estos comparados con Aquel que, a sus ojos llenos de admiración, es señalado entre diez mil y todo Él codiciable? Así, visto con el ojo de la fe, hay en Su bienaventurada Majestad aquello que es lo único que puede satisfacer al alma enseñada por Su Espíritu e influida por Su gracia.

El alma fue hecha para Él; fue dotada de inmortalidad por Él. Le fueron dadas potencias y facultades que pudieran ensancharse hasta una capacidad infinita de conocerle y gozarle. De modo que, habiendo sido creada para Dios, nada sino Dios puede realmente saciar sus ansias y deseos. Pero hay en Él, tal como se revela a un corazón creyente, aquello que puede saciar. Su favor es vida; Su presencia, el cielo comenzado; Su amor, un anticipo de la dicha eterna.

Así, al buscar las bendiciones que Él tiene para otorgar, no las buscamos independientemente del Dador. Amamos el don, pero estimamos más al Dador. Sin el Dador, el don no tendría valor. El anillo nupcial es la prenda de la unión. Pero ¿qué sería el anillo sin el esposo? Una burla. Así todos los favores y bendiciones que el Señor tiene para otorgar, si lo diera todo y se retuviera a Sí mismo, no serían sino burlarse de nosotros. Pero al darlos, se da a Sí mismo.

Así como el esposo, cuando pone el anillo en el dedo de su prometida, se da a sí mismo con el regalo, así también, cuando el Señor sella en el corazón de Su amada el sentir de Sus desposorios, al dar Su amor se da a Sí mismo. Y ninguna otra cosa puede saciar los deseos de un alma despertada. “Es a Jesús”, dice, “a quien quiero; sin Él, el cielo mismo sería un infierno; sin Él, la vida no sería vida, ni la gloria sería gloria, ni la inmortalidad sería inmortalidad.”

Así como sin el sol la tierra no podría existir, así tampoco la iglesia podría existir sin Jesús. Y así como, en ausencia del sol, ninguna vela podría ocupar el lugar de la gloriosa luz del cielo, así tampoco ninguna chispa, por brillante que fuera, de fuegos encendidos por manos humanas, podría compensar a la iglesia la ausencia del Sol de justicia. Él debe ser, como lo es, nuestro todo; teniéndole a Él, lo tenemos todo; no teniéndole, no tenemos nada.

Que el Señor el Espíritu escriba esa verdad profundamente en su corazón, para que usted la lleve dondequiera que vaya y la haga siempre su compañera íntima. Si tiene a Jesús, lo tiene todo; si no le tiene, no tiene nada. Este sentir continuo de felicidad en Él y con Él, y de miseria fuera de Él y sin Él, mantenido en su pecho por el poder del bendito Espíritu, le irá llevando a buscarle perpetuamente. Esto hizo decir a David: “Levantaréme a Ti de mañana.”

Al lector…

¿Qué busca usted realmente, querido lector, cuando dobla las rodillas? ¿Solo alivio de su carga, una salida de sus preocupaciones, un don de Su mano? Esos dones son buenos, pero no son Dios mismo. Un anillo sin el esposo no es más que una promesa vacía. Su alma fue creada para Dios, y por eso nada sino Dios solo puede colmar sus anhelos.

Quizá siente precisamente ese vacío, y descubre cuán pobre es todo cuando Él está ausente. No es una señal extraña; es la inquietud de un alma que anhela su Fuente. Deje, pues, que esa miseria le impulse a buscarle, de mañana y una y otra vez. Porque si tiene a Jesús, lo tiene todo; si no le tiene, no tiene nada. Diga entonces con el salmista: “Dios, Dios mío eres Tú: levantaréme a Ti de mañana.”

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl