Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 5 dagen geleden
Joseph Charles Philpot Bevindelijke geschriften & prediking

365 días con Philpot

30 de noviembre

Hebt de wereld niet lief

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No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, mas es del mundo. Y el mundo se pasa, y su concupiscencia; mas el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre.
1 Juan 2:15-17

Algunos de ustedes quizás digan: “Me encanta oír el evangelio predicado fielmente, y con gusto caminaría un largo trecho para oír a un ministro capaz y experimentado, un verdadero siervo de Jesucristo, que predica con sabor, unción y poder. Hace muchos años que profeso conocer por mí mismo las cosas de Dios, y me encanta oír la verdad predicada conforme a mis sentimientos”. Todo esto suena muy bien, y ciertamente es más o menos lo que dicen los que conocen y aman la verdad. Pero las palabras, en el mejor de los casos, no son más que palabras, y muchos hablan muy bien pero no obran en consecuencia. Aplique esta prueba a su corazón y a su vida.

¿Ama usted al mundo, las cosas del tiempo y de los sentidos? ¿Están entretejidas con sus afectos? ¿Ocupan el lugar principal en su corazón? ¿Cuáles son sus ocupaciones, cuando puede seguirlas sin impedimento? Digo ocupaciones, porque no me refiero a los deberes necesarios. ¿Quiénes son sus compañeros? ¿Qué compañía prefiere? ¿La de gente ligera, vana y frívola, carnal y mundana, o la de los hijos de Dios probados, afligidos y ejercitados? ¿Qué asunto ocupa más sus pensamientos, le acompaña día y noche y lo es todo para usted? ¿Son las cosas de Dios, o las cosas que están en el mundo?

¿A qué dedicaría más su atención y qué desearía más obtener? ¿Es la manifestación de la bondad y la misericordia del Señor, la entrada de Su amor perdonador, la aplicación de Su sangre expiatoria, los susurros secretos de Su favor hacia usted, y el gozo de Su presencia? ¿O está satisfecho sin estas realidades divinas, y pasan horas y días sin que nunca las anhele ni las busque? Pues bien, si es así, entonces el amor del Padre ciertamente no está en usted.

Hable cuanto quiera y tan alto como quiera de religión; esta sola cosa escribirá “Tekel” sobre todo ello: pesado en balanza y hallado falto. Si ama al mundo y las cosas que están en el mundo, el amor de Dios no está en su corazón.

Lectura: Salmo 119:105-120

Al lector…

Aquí se le hacen algunas preguntas; no las rehúya, sino deje que hablen a su corazón en la quietud. ¿Adónde van sus pensamientos cuando nada los retiene? ¿Qué compañía busca, y hacia qué se extiende más su alma? Las palabras no son más que palabras; el Señor pesa el corazón. Quizás deba confesar que pasan horas y días sin que le anhele a Él. No lo oculte; tráigalo sinceramente a Él.

Porque es precisamente el alma que es hallada falta en la balanza la que aprende a suspirar por lo que le falta: por la manifestación de Su bondad, la aplicación de Su sangre expiatoria, los susurros secretos de Su amor. ¿Puede decir que busca estas cosas, aunque todavía posea poco de ellas? Entonces siga esperando en Él, Quien puede darlo, y ore para que el amor al mundo ceda ante el amor del Padre en su corazón.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl