Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 6 dagen geleden
Joseph Charles Philpot J.C. Philpot Bevindelijke geschriften & prediking
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Si habéis pues resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
Colosenses 3:1

¡Cuántos hay, aun entre los que desean temer a Dios, que están oprimidos por el mundo, y para quienes este no ha perdido su poder de atracción; que están retenidos, al menos por un tiempo, por los negocios mundanos, o enredados por personas mundanas o compromisos mundanos! Sus socios en los negocios o sus compañeros de vida; sus parientes carnales o sus hijos mundanos; sus numerosas relaciones o sus hábitos sociales; sus fuertes pasiones o sus prejuicios profundamente arraigados, todo ello los ata y los encadena a la tierra.

Allí se arrastran y yacen en medio de lo que Milton llama “el humo y el bullicio de este oscuro rincón que los hombres llaman tierra”; y tan atados están con las cuerdas de sus pecados, que apenas buscan ser librados de ellas, ni desean jamás elevarse por encima de las nieblas y brumas de este oscuro rincón hacia un aire más puro, para respirar una atmósfera celestial y resucitar con Jesús de la tumba de sus corrupciones.

Pero si, como miembros de Su cuerpo místico, ya han resucitado con Cristo, así como no era posible que la Cabeza fuese retenida por la muerte cuando Dios soltó sus dolores (Hechos 2:24), tampoco ellos serán jamás sepultados en la tumba de la carnalidad y la mundanalidad. Deben resucitar espiritualmente si resucitaron místicamente. Si tienen parte en la realidad de la resurrección de Cristo, han de conocer el poder de la resurrección de Cristo.

Al lector…

¿Cómo está su corazón, lector? ¿Desea usted temer a Dios y, sin embargo, nota cómo el mundo le ata una y otra vez? Los negocios, las preocupaciones, los parientes y los hábitos le arrastran hacia abajo. Usted anda arrastrándose entre las nieblas y brumas de la tierra, mientras su alma anhela una luz más pura. No ocultaré cuántos yacen encadenados así, aun entre los que buscan al Señor. Si usted se reconoce en esto, que ello le humille.

Con todo, esta palabra encierra también una rica promesa. Así como no era posible que Cristo fuese retenido por la muerte, tampoco Sus miembros quedarán sepultados para siempre en la tumba de la carnalidad y la mundanalidad. Quien de veras tiene parte en Su resurrección llegará también a conocer su poder. Mire, pues, a Aquel que está sentado a la diestra de Dios. Pídale que rompa las cuerdas que le atan a la tierra, para que busque usted las cosas de arriba, donde están su tesoro y su vida.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl