Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 5 dagen geleden
Joseph Charles Philpot Bevindelijke geschriften & prediking
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El eterno Dios es tu refugio.
Deuteronomio 33:27

Hay, a mi parecer, mucha dulzura en el contraste entre el Dios eterno como refugio de Su pueblo y los refugios de mentira en que la mayoría esconde la cabeza. El pueblo de Dios necesita un refugio eterno. Tiene un alma que nunca muere; y si no tiene un refugio que nunca muere, no basta para un alma que nunca muere. ¡Las obras! Estas son para el tiempo; el alma que nunca muere necesita algo que permanezca cuando cesen las obras y las maravillas. Doctrinas, opiniones, sentimientos, ordenanzas, la buena opinión de los hombres, el aplauso y la adulación de la criatura: todo esto es de la tierra, terrenal; falla cuando el hombre entrega el espíritu.

Pero un hijo de Dios necesita un refugio, no solo para que su alma se ancle en él en el tiempo, sino para que, cuando el tiempo haya terminado, cuando el ángel proclame que “el tiempo no será más”, y su alma liberada escape de su prisión y sea llevada a la presencia del Dios eterno, halle en Él en ese momento solemne un refugio. Más aún, por toda la eternidad, en el círculo rodante de sus siglos sin fin, el alma seguirá necesitando un refugio. Porque si aun en la eternidad pudiera existir un momento fuera de Cristo; en una palabra, si el refugio de los escogidos fuera algo menos que eterno, en el instante en que se cerrara el tiempo limitado de su amparo, el ceño de Dios los arrojaría a la perdición; de modo que nada sino un Dios eterno puede jamás ser refugio para un alma que nunca muere.

No dice: “Su gracia es tu refugio”. No; porque la gracia terminará en gloria. Tampoco dice: “Su misericordia es tu refugio”, porque Su misericordia terminará en bendición y alabanza. Ni dice: “Sus atributos o Sus perfecciones son un refugio”. Deja a un lado los dones y conduce el alma hasta el Dador, como si los propios dones y misericordias de Dios no fueran suficientes, sino que el alma inmortal ha de tener al Dios inmortal, y el espíritu que nunca muere solo está seguro en el seno de un Jehová eterno.

Al lector…

Cuando quiere esconder la cabeza, ¿dónde busca usted refugio? ¿En sus obras, en sus sentimientos, en la buena opinión de los hombres o en la adulación de la criatura? Todo eso es de la tierra, terrenal, y se le escapará precisamente en el momento en que más necesite un refugio. Un alma que nunca muere no puede descansar en nada que pasa; necesita al Dios eterno mismo.

¿Le angustia eso, porque siente que todos sus apoyos se derrumban? Déjelos caer y vaya al Dador. No Sus dones, sino Él mismo quiere ser su morada, en el tiempo y también en ese momento solemne en que haya llegado el fin. Fuera de Cristo el alma no puede existir ni un momento, pero en Él está segura. Así su alma morará confiada por todos los siglos sin fin en el seno del Jehová eterno.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl