Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 6 dagen geleden
Joseph Charles Philpot J.C. Philpot Bevindelijke geschriften & prediking
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Y meteré en el fuego la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. Él invocará Mi nombre, y Yo le oiré, y diré: Pueblo Mío: y él dirá: Jehová es mi Dios.
Zacarías 13:9

Es una misericordia estar en el horno, y es una misericordia ser sacado a través de él. La promesa del Señor a la tercera parte es que la hará pasar por el fuego. Por tanto, según Su propia Palabra, han de ser metidos en él, y sin embargo no dejados en él. Es “a través del fuego”: de parte a parte, de principio a fin, sea un fuego largo y lento, o breve y feroz. El Señor sabe exactamente lo que podemos soportar, y no siempre es el fuego más ardiente el que produce los efectos más ablandadores.

Algunos metales, en verdad, son tan tercos, y la escoria está tan profundamente incrustada en ellos, que parecen requerir un fuego más ardiente que otros. Pero una vez que la ley ha hecho su obra, y la escoria y el estaño han sido quitados, el Señor no suele volver a traer un horno tan ardiente. Es más bien un horno de prueba, tentación, enfermedad, aflicción familiar, estrecheces en la providencia, persecución, descubrimientos profundos y diarios del cuerpo de pecado y de muerte, ocultamientos del rostro del Señor y privaciones de Su presencia, lo que parece componer esa prueba que prueba la fe de cada uno, cuál sea.

Por estas pruebas y ejercicios hay un destete gradual del mundo, una humildad, mansedumbre y quebrantamiento de espíritu delante del Señor, una mayor sencillez y sinceridad piadosa, una obediencia más voluntaria a los preceptos del evangelio y un mayor deseo de conocer la voluntad de Dios y hacerla. ¡Oh, que estos frutos del Espíritu abunden en nosotros y en todos los santos y siervos de Dios!

Al lector…

¡Qué bueno es saber lo que el Señor está haciendo cuando usted está en el fuego! Quizá sea una enfermedad, la necesidad, una calamidad en su familia o el ocultamiento del rostro de Dios lo que tanto le aflige. Sepa, pues, que es una misericordia estar en el fuego, y que Él ha prometido hacer pasar a Su pueblo a través de él. Han de entrar en él, pero no permanecerán en él. El Señor sabe exactamente lo que usted puede soportar; no deja que el calor sea mayor de lo necesario para quitar la escoria.

Y observe lo que Él obra en el fuego: un destete del mundo, un espíritu quebrantado, un mayor deseo de conocer Su voluntad y hacerla. Si invoca Su Nombre desde el horno, Él le oirá. Él dirá: “Pueblo Mío”, y usted dirá: “Jehová es mi Dios”. Si por la tarde dura el lloro, a la mañana Él puede darle de nuevo motivo para alegrarse.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl