Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 6 dagen geleden
Joseph Charles Philpot J.C. Philpot Bevindelijke geschriften & prediking
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24 de noviembre

Een beschutting over al wat heerlijk is

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Y criará Jehová sobre toda la morada del monte de Sión, y sobre los lugares de sus convocaciones, nube y oscuridad de día, y resplandor de fuego que eche llamas de noche; porque sobre toda gloria habrá cobertura. Y habrá sombrajo para sombra contra el calor del día, para refugio y escondedero contra el turbión y contra el aguacero.
Isaías 4:5-6

El Señor da a los que han llegado al monte de Sión una morada. Los pone bajo el evangelio, les da un corazón para recibirlo en amor, y pone poder en su alma, de modo que miran a Cristo y obtienen una morada en el monte de Sión. Le da a ella “nube y oscuridad de día, y resplandor de fuego que eche llamas de noche”. A veces la favorece con Su presencia sensible, y aun en la oscuridad brilla un fuego llameante, por el cual los ojos del alma son conducidos al Señor, aun desde los confines de la tierra.

Hallan también una cobertura sobre toda esta gloria, y no solo eso, sino también un escondedero seguro en Él. Hallan que el Señor de vida y gloria es una sombra contra el calor, de modo que, cuando surge la tentación, pueden huir a Él cuando es necesario. Cuando el turbión y el aguacero azotan sus cabezas, huyen a Él como su refugio y escondedero. Todo esto lo cumple el Señor en cada alma redimida y regenerada.

Ahora bien, ¿cuál de los lectores puede decir que realmente ha sido traído al monte de Sión y ha sentido la gloria y el poder del evangelio? ¿Quién puede decir aquí: “Aquí habitaré, porque la he querido. Esta es mi morada, donde quiero vivir y morir” (Salmo 132:14)? ¿Quién ha hallado aquí la presencia del Señor y el rocío de Su favor reposando sobre su espíritu?

¿Quién ha visto que la gloria de Dios es un refugio, de modo que, cuando le sobrevinieron tentaciones, pruebas, aflicciones y tristezas, no miró a Asiria ni descendió a Egipto en busca de ayuda, sino que se apoyó sola y enteramente en el Señor, en Quien agradó al Padre que habitase toda plenitud? ¿Quién ha conocido aquí algo del granizo que lo ha echado de los refugios de mentira, de modo que huyó a Jesús con suspiros, clamores, anhelos, gemidos y lamentos, para que Él fuese refugio y escondedero para su alma?

Dios no da Sus bendiciones por separado. Él ha bendecido a Su pueblo “con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo” (Efesios 1:3). Si ha traído a un alma a buscar Su rostro, a volverse hacia el monte de Sión y a mirar a Jesús desde los confines de la tierra, cumplirá todo deseo de esa alma. La hará participante sensible y feliz de Su gracia aquí y de Su gloria en lo venidero.

Lectura: Isaías 4

Al lector…

¿Sabe usted adónde huye cuando se levanta el calor de la tentación, cuando el turbión y el aguacero azotan su cabeza? ¿Busca ayuda en Asiria, desciende a Egipto, o ha aprendido a apoyarse solo en el Señor? Quizás deba confesar que todavía huye tan a menudo a los refugios de mentira. Entonces no se sorprenda si el granizo le echa de ellos; eso sucede para empujarle a Jesús.

Y si viene a Él con nada más que suspiros, gemidos y lamentos, Él es sombrajo para sombra contra el calor y escondedero contra el turbión. Sobre toda gloria habrá cobertura. Si Él le ha traído a buscar Su rostro y a mirarle, aun desde los confines de la tierra, entonces cumplirá todo deseo de su alma. Él no da Sus bendiciones por separado, sino toda bendición espiritual en Cristo.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl