Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 5 dagen geleden
Joseph Charles Philpot Bevindelijke geschriften & prediking
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Bendito el Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, que según Su grande misericordia nos ha regenerado en esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos.
1 Pedro 1:3

La resurrección de Jesucristo fue el gran testimonio de Dios a la verdad de Su misión divina y de Su condición de Hijo, porque por ella fue “declarado Hijo de Dios con potencia”. Por tanto, puso un sello divino sobre Su sacrificio, Su derramamiento de sangre y Su muerte; mostró que Dios aceptaba Su ofrenda, y que así el pecado quedaba quitado para siempre. Ahora bien, piense usted cuáles habrían sido las terribles consecuencias si Cristo no hubiera resucitado de los muertos, o si no tuviéramos pruebas indubitables (Hechos 1:3) de Su resurrección. No habría habido, no podría haber habido perdón de pecados (1 Corintios 15:17); y por tanto, cuando la conciencia despertara al sentimiento de culpa y condenación, no podría haber tenido delante otra cosa que una desesperación negra y sombría. Pero habiendo resucitado Cristo de los muertos y habiendo subido a lo alto para ser el Sumo Sacerdote sobre la casa de Dios, y dando el Espíritu Santo testimonio de ello, tanto en la Palabra como por medio de la Palabra al alma, se abre una puerta de esperanza aun en el mismo valle de Acor. El Espíritu Santo, que no habría sido dado si Cristo no hubiera resucitado de los muertos y no hubiera ido al Padre, viene ahora y da testimonio de Él al alma, toma de lo Suyo, lo revela al corazón y levanta la fe para mirarle y creer en Él como el Hijo de Dios; y así, conforme a la medida de la revelación, el alma abunda en esperanza por la virtud del Espíritu Santo (Romanos 15:13).

Al lector…

¿Yace su conciencia a veces bajo un sentimiento de culpa y condenación, de modo que ya no ve salida? Considere entonces lo que significaría que Cristo no hubiera resucitado de los muertos: no habría perdón de pecados, y no quedaría sino la desesperación. ¡Pero Él ha resucitado! Con ello Dios ha puesto Su sello sobre el sacrificio de Su Hijo y le ha declarado Hijo de Dios con potencia.

Por eso, aun en el valle de Acor, se ha abierto una puerta de esperanza. El Espíritu Santo da testimonio de Él al alma, toma de lo que es de Cristo y lo revela al corazón. Si usted se siente pobre y desanimado, mire a Él y pida que el Espíritu levante en usted esa fe. Entonces, conforme a la medida de la revelación, será regenerado en esperanza viva, y con todo el pueblo de Dios cantará para siempre las alabanzas del Señor.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl