Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 6 dagen geleden
Joseph Charles Philpot J.C. Philpot Bevindelijke geschriften & prediking
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19 de julio

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En Tu luz veremos la luz.
Salmo 36:9

Que las operaciones del bendito Espíritu en el alma van acompañadas de luz es evidente tanto por las Sagradas Escrituras como por la experiencia: “El principio de Tus palabras alumbra” (Salmo 119:130). Por eso Pablo fue enviado a los gentiles para que se convirtieran de las tinieblas a la luz (Hechos 26:18). El mismo apóstol dice a los creyentes de Éfeso: “Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor” (Efesios 5:8). ¿De qué otro modo podríamos ver el reino de Dios, lo cual según la Escritura sucede cuando nacemos otra vez (Juan 3:3)? ¿Y de qué otro modo podrían revelarse al alma las cosas eternas o divinas? Porque el apóstol dice: “Mas todas las cosas cuando son redargüidas, son manifestadas por la luz; porque lo que manifiesta todo, la luz es” (Efesios 5:13).

¿No leemos también: “Porque contigo está el manantial de la vida”? Esa es la fuente de toda vida divina. Pero se añade: “En Tu luz veremos la luz” (v. 9). La luz y la vida, pues, siempre van juntas. Son ciertamente los efectos necesarios e invariables de la gracia vivificante en los vasos de misericordia (Romanos 9:23). Por la luz vemos; por la vida sentimos.

Los rayos iluminadores del Espíritu hacen resplandecer la Palabra de Dios, que ahora llega a ser “lámpara a los pies, y lumbrera al camino” (Salmo 119:105). Y lo que esa luz revela, el corazón lo cree. Porque el poder de Dios, que acompaña la aplicación de la Palabra, suscita en el alma la confianza para creer el testimonio de Dios. Cuando, pues, la Palabra ha sido hecha “espíritu y vida” para el alma (Juan 6:63), las cosas solemnes que el bendito Espíritu revela por ella a la fe llegan a ser hechos firmes. Estas se apoderan de su ser más profundo y toman posesión de él.

Lectura: Salmo 36

Al lector…

Puede ser que esté oscuro en su alma, y que no pueda ver las cosas de Dios como quisiera. En otro tiempo usted era tinieblas; quizá todavía siente esas tinieblas demasiado bien. Sepa, pues, que la luz no tiene que surgir de usted mismo. “En Tu luz veremos la luz”: así habla la Escritura, y así lo enseña la experiencia. Donde obra el bendito Espíritu, allí la luz y la vida van juntas.

Pídale, pues, que haga resplandecer Su Palabra para usted, de modo que llegue a ser lámpara a sus pies y lumbrera a su camino. Lo que esa luz revele, el corazón lo creerá, porque va acompañado del poder de Dios. Y cuando la Palabra le sea hecha espíritu y vida, las cosas que ahora apenas se atreve a esperar llegarán a ser hechos firmes, que se apoderarán de su ser más profundo. Con Él está el manantial de la vida.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl