Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 6 dagen geleden
Joseph Charles Philpot J.C. Philpot Bevindelijke geschriften & prediking
Donar
Vandaag

2 min. de lectura

Y dirigiólos por camino derecho, para que viniesen a ciudad de población.
Salmo 107:7

“Dirigiólos.” Los sacó fuera del mundo, fuera del pecado, fuera de una mera profesión, fuera de un nombre de que viven, fuera de todo lo que es aborrecible a Sus ojos santos y puros.

“Para que viniesen a ciudad de población.” No tenían aquí abajo ciudad donde habitar; pero viajaban hacia una ciudad de población arriba, cuyos muros y antemuro son salvación, y cuyas puertas son alabanza; donde hay realidades eternas que el alma ha de gozar; donde hay algo estable y eterno; algo que satisface todas las necesidades de un espíritu vasto e inmortal y le da aquel reposo que nunca pudo hallar mientras andaba errante aquí abajo. Si tenemos una ciudad aquí en esta tierra, no deseamos ninguna ciudad arriba; y si tenemos una ciudad arriba, no deseamos ninguna ciudad aquí.

Este, pues, ha de ser nuestro estado y nuestro caso: o ser peregrinos que avanzan, a través de aflicciones, hacia las cosas de arriba, o fijar nuestra morada aquí abajo; buscar el cielo aquí, o el cielo en el más allá; descansar en el mundo, o descansar en el Señor; anhelar las cosas del tiempo, o anhelar las cosas de la eternidad; estar satisfechos en el yo, o satisfechos solo en Cristo. Una de las dos cosas ha de ser nuestro estado y nuestro caso.

¡El Señor lo decida claramente en el corazón de Su pueblo, que están de Su parte; y nos conceda saber y sentir que nuestra misma inquietud e incapacidad de hallar alimento y abrigo en las cosas del tiempo y de los sentidos nos llevan a buscar con más fervor y fe las cosas que tienen realidad en sí; para que, no hallando aquí abajo ciudad donde habitar, sigamos adelante para gozar manifiestamente de testimonios de que somos ciudadanos de aquella ciudad que está arriba, “la ciudad con fundamentos, el artífice y hacedor de la cual es Dios”!

Al lector…

Hay días en que usted no halla aquí abajo ciudad donde habitar. ¿Está inquieta su alma, y no puede hallar alimento ni abrigo en las cosas del tiempo? No le parezca extraño. Es el camino por el cual el Señor impulsa hacia adelante a Sus peregrinos, hacia una ciudad de arriba donde el alma hallará el reposo que nunca halló en todo su andar errante.

Ha de ser una de las dos cosas: el mundo o el Señor, descansar en usted mismo o descansar en Cristo. Si tiene aquí una morada fija, no necesita ninguna arriba. Pero si su corazón está cansado de la criatura, eso es señal de que Él le está dirigiendo por camino derecho, aunque a usted le parezca torcido. Ore, pues, para que Él decida claramente en su corazón que usted está de Su parte, y que es ciudadano de aquella ciudad cuyo artífice y hacedor es Dios.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl