Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 5 dagen geleden
Joseph Charles Philpot Bevindelijke geschriften & prediking

Por el valle de Baca

18 de marzo

Vandaag

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“Tenemos también la palabra profética más permanente, a la cual hacéis bien de estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro hasta que el día esclarezca, y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones.”
2 Pedro 1:19

La “palabra profética más permanente” es la mente de Dios revelada en la Escritura de verdad. Esta es comparada a “una antorcha que alumbra en lugar oscuro”. Este “lugar oscuro” es el corazón del hombre, y bien oscuro que es; y la luz que alumbra en el lugar oscuro es cuando el Espíritu de Dios derrama Su propia luz celestial en el corazón oscuro. El Espíritu de Dios obra por la Palabra de Dios. Se sirve de las Escrituras de verdad, comunicando luz por medio de estas benditas Escrituras. No hay luz en las Escrituras mismas; no pueden enseñar a un hombre para su provecho, pues esa es prerrogativa de Dios. Son una letra muerta, nada más que una colección de palabras y sílabas; no hay luz en ellas, no, ni una partícula, sino la que el Espíritu de Dios arroja sobre ellas cuando resplandece a través de ellas.

Podría comparar las Escrituras con la luna: la luna no tiene luz en sí misma, sino que toma prestada toda su luz del sol; borre usted el sol del cielo, y la luna dejaría de brillar. O podría compararlas con aquello a lo que las compara Santiago: “Si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este tal es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.” Aquí las Escrituras son comparadas a un espejo. Pero la luz ha de brillar sobre el espejo. ¿De qué sirve un espejo en una noche oscura? No refleja ninguna imagen; no le presenta ninguna semejanza; usted no distingue en él sus facciones; bien podría ser una simple tabla desnuda, en cuanto a reflejar su rostro.

Pero deje que entre la luz en la habitación, o que salga el sol y brille sobre él, y su semblante se refleja en él. Así sucede con la Palabra de Dios; es del todo ineficaz hasta que el Espíritu resplandece sobre ella; y cuando Él resplandece sobre ella, arroja al mismo tiempo un rayo de luz en su corazón; y al resplandecer con este doble rayo, primero sobre la Palabra y luego en su alma, refleja desde la Palabra su misma imagen, y usted se ve a sí mismo tal como es, claramente retratado.

Esta es, pues, la luz que alumbra en lugar oscuro: la luz de la verdad de Dios que brilla en su corazón oscuro. Esto llega a ser para usted una “palabra permanente”; la fe es levantada en su corazón para dar crédito a lo que Dios ha revelado; el resplandor de esta luz en el lugar oscuro le hace creer; y usted, creyendo en la luz que así ha entrado en su corazón oscuro, recibe la palabra profética como una palabra segura.

Al lector…

¿Lee usted las Escrituras, y a veces le siguen siendo un libro cerrado, como un espejo en una noche oscura? No desespere por ello, sino aprenda en ello su pobreza. La Palabra no tiene luz por sí misma, así como la luna no tiene otra luz que la del sol. Solo cuando el Espíritu resplandece sobre ella y al mismo tiempo arroja un rayo en su corazón oscuro, se ve usted tal como es, y ella llega a ser para usted una palabra segura.

Siga, pues, estando atento a esa Palabra, aun cuando esté oscuro. Léala con la oración de que el Espíritu se la abra. Él obra por la Palabra, y puede hacer resplandecer el lugar más oscuro. Cuando lo hace, la fe es levantada para creer lo que Dios ha revelado, y usted se aferra a esa luz hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en su corazón.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl