Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 6 dagen geleden
Joseph Charles Philpot J.C. Philpot Bevindelijke geschriften & prediking
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El que aun a Su propio Hijo no perdonó, antes Le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas?
Romanos 8:32

He pensado a veces en la dulce figura de Salomón, como tipo de Cristo, en su liberalidad real para con la reina de Seba. Leemos de él que “dio a la reina de Seba todo lo que quiso, y todo lo que pidió, además de lo que Salomón le dio como de mano real”. Así nuestro Real Benefactor da a los hijos de los hombres más de lo que hay en su corazón pedir. Y lo que Él da, lo da gratuitamente, de Su real munificencia. Tan gratuitamente como cae la lluvia del cielo; tan gratuitamente como el sol despide sus gloriosos rayos y madura los frutos del campo; tan gratuitamente como el viento recorre la tierra; tan gratuitamente como cae el rocío sobre la hierba de la mañana; así de gratuitos son los dones de Dios a Su Iglesia y Su pueblo.

En verdad, al dar a Cristo, Dios lo dio todo. El Apóstol declara que Él “nos bendijo con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo”. Nunca debemos mirar las bendiciones espirituales como fragmentos rotos del amor de Dios, meros jirones y remiendos, migajas esparcidas, cosas perdidas y extraviadas, como pedazos flotantes de algún barco naufragado; sino que debemos mirar las bendiciones del evangelio como todas guardadas en Cristo, nuestra Cabeza del pacto. Todo lo que se da, se da de Cristo, en Quien agradó al Padre que habitase toda plenitud; y es en virtud de la unión con Él, y de Su plenitud, como se reciben todas estas bendiciones.

¿Cómo podemos elevar nuestros pensamientos, cómo levantar nuestros corazones, para concebir adecuadamente el don del Hijo unigénito de Dios, Su Hijo eterno, el Hijo del Padre en verdad y amor, dado del seno de Dios para que se encarnara, sufriera, derramara Su sangre y muriera; y por una vida de sufrimiento y una muerte meritoria ofreciera un sacrificio aceptable a Dios, un sacrificio por el cual los pecados del pueblo de Dios fueron quitados para siempre?

La gran fuente de toda la admiración y adoración y de la bienaventuranza eterna de los santos será el santo goce del ‘misterio de un Dios encarnado’. La encarnación de la segunda Persona de la gloriosa Trinidad, el Hijo eterno del Padre eterno, Su tomar la naturaleza humana en unión con Su propia Persona divina, será el misterio que arrebatará los corazones y llenará los labios de los santos de Dios con un tema inagotable de admiración y gozo a través de las innumerables edades de la eternidad.

Al lector…

¡Cuántas veces apenas se atreve usted a pedir algo al Señor, porque se siente tan indigno! ¿Ve las bendiciones que ha recibido como migajas esparcidas, como pedazos flotantes de un naufragio, que recoge con dificultad? Mire entonces la real munificencia de Aquel que da más de lo que los hijos de los hombres se atreven a pedirle. Tan gratuitamente como cae la lluvia y el sol envía sus rayos, así de gratuitos son Sus dones a Su pueblo.

Porque el que aun a Su propio Hijo no perdonó, ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas? Todo lo que se da está guardado en Cristo, en Quien habita toda plenitud. No fije, pues, la mirada en la pobreza de su corazón, sino en el don del Hijo unigénito de Dios, que se hizo carne, padeció, derramó Su sangre y murió. Si Él le ha sido dado, en Él se le ha dado todo; y si todavía no Le ha visto, pídale, porque también ese don es gratuito.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl