Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 6 dagen geleden
Joseph Charles Philpot J.C. Philpot Bevindelijke geschriften & prediking
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Por el valle de Baca

12 de abril

Vandaag

3 min. de lectura

Como la verdad está en Jesús.
Efesios 4:21

Sin la verdad no hay regeneración; porque es por “la palabra de verdad” que somos engendrados y renacidos (Santiago 1:18; 1 Pedro 1:23). Sin la verdad no hay justificación; porque somos justificados por la fe, la cual fe consiste en dar crédito a la verdad de Dios, y así da paz para con Dios. Sin la verdad no hay santificación; porque el Señor mismo dice: “Santifícalos en Tu verdad: Tu palabra es verdad.” Y sin la verdad no hay salvación; porque “Dios nos ha escogido para salud, por la santificación del Espíritu y fe de la verdad”.

Y así como la verdad es la causa instrumental de todas estas bendiciones, el medio divinamente señalado por el cual se convierten en misericordias manifestadas, así la verdad entra en todas las gracias del Espíritu y es recibida por ellas a medida que salen a un ejercicio vivo. Así, sin la verdad no hay FE; porque la obra de la fe es creer la verdad. ¿Cuál es toda la diferencia entre la fe y el engaño? Que la fe cree la verdad de Dios, y el engaño da crédito a las mentiras de Satanás. “Por tanto, pues, les envía Dios operación de error, para que crean a la mentira; para que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, antes consintieron a la iniquidad.”

Sin la verdad no hay ESPERANZA; porque el oficio de la esperanza es anclar en la verdad. “Para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo, los que nos acogemos a trabarnos de la esperanza propuesta: la cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que entra hasta dentro del velo.” Las dos cosas inmutables en las que ancla la esperanza son la palabra de Dios y la verdad de Dios; en otras palabras, la veracidad empeñada y la fidelidad de Aquel que no puede mentir. Esto hizo decir al santo David: “En Tu palabra he esperado.” “Ni los que descienden al hoyo”, dijo el buen rey Ezequías, “esperarán Tu verdad.” No; es “el que vive, el que vive, este Te confesará, como yo hoy”. Y es “por la paciencia, y por la consolación de las Escrituras”, es decir, el consuelo que proporciona la verdad de Dios revelada en las Escrituras, “que tengamos esperanza”.

Sin la verdad no hay AMOR, porque es por “el amor de la verdad” que los salvos se distinguen de los perdidos. “Y con todo engaño de iniquidad en los que perecen; por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.” Y es solo siguiendo “la verdad en amor” como “crecemos en todas cosas en Aquel que es la cabeza, a saber, Cristo”. Así “el fruto del Espíritu es en toda bondad, y justicia, y verdad”; y esto en la Persona del Hijo de Dios, porque “la gracia y la verdad por Jesucristo fue hecha”.

Al lector…

Usted que no está del todo seguro de sobre qué descansa realmente su esperanza, pregúntese: ¿sobre qué descansa? ¿Sobre un sentimiento que viene y va, sobre un buen día, sobre lo que otros piensan de usted? Todas esas cosas pueden vacilar. Pero sin la verdad no hay regeneración, ni justificación, ni santificación, ni fe, ni esperanza, ni amor. La verdad es el fondo en el que la esperanza echa su ancla, y esa verdad está en Jesús.

¿Teme estar engañándose a sí mismo? Esta es la diferencia entre la fe y el engaño: la fe descansa en la Palabra de Dios. Aférrese, pues, a Aquel que no puede mentir. Su palabra y Su verdad son dos cosas inmutables, un ancla del alma segura y firme, que entra hasta dentro del velo. Diga, pues, con el hombre de Dios, aun cuando esté oscuro: “En Tu palabra he esperado.” Porque la gracia y la verdad por Jesucristo fue hecha.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl