Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 6 dagen geleden
Joseph Charles Philpot J.C. Philpot Bevindelijke geschriften & prediking
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Bástate Mi gracia; porque Mi potencia en la flaqueza se perfecciona.
2 Corintios 12:9

¡Qué misteriosos son los tratos de Dios! ¡Que un hombre tan altamente favorecido como Pablo tuviera que descender del “tercer cielo” hasta las mismas puertas del infierno (no es una expresión demasiado fuerte, porque “el mensajero de Satanás” vino del infierno), que tuviera que hundirse en el sentir de su alma hasta las mismas puertas del infierno, para ser allí abofeteado por “el mensajero de Satanás”; y todo para enseñarle una lección que el cielo no le enseñó: la potencia de Dios perfeccionada en la flaqueza! ¿No cree usted que, si NOSOTROS hemos de aprender nuestra flaqueza, tenemos que aprenderla de la misma manera? ¿Cómo obtuvo Pablo su religión? ¿Y no hemos de obtener la nuestra, en nuestra medida más débil, por los mismos cauces, por los mismos medios y por las mismas enseñanzas interiores?

Si hemos de aprender el secreto de la fuerza de Cristo, no es haciendo avances diarios en una santidad carnal y haciéndonos cada día más fuertes en el YO. No es porque la vieja naturaleza sea tan reparada y mejorada que poco a poco se vaya difuminando en gracia, así como los colores del arco iris se mezclan tan armoniosamente que apenas se puede decir dónde termina uno y comienza el otro. Porque esto es lo que realmente se quiere decir con “santificación progresiva”: que la vieja naturaleza se va suavizando y fundiendo con la gracia tan gradualmente que apenas podemos decir dónde cesa el viejo hombre y comienza la nueva naturaleza. ¿Aprendió el apóstol de esa manera la fuerza de Cristo? No; sino que, siendo abofeteado por el mensajero de Satanás, y siendo así despojado a golpes de su propia fuerza, halló la fuerza de Cristo perfeccionada en su flaqueza.

Al lector…

Estas palabras van contra lo que quizá usted ha pensado: que llegaría a conocer la fuerza de Cristo haciéndose cada día más fuerte y más santo en sí mismo. ¿Y halla, en cambio, que se está volviendo más débil, que es abofeteado y que su propia fuerza cede? No piense entonces que el Señor le ha desamparado. También Pablo tuvo que descender del tercer cielo hasta las mismas puertas del infierno, para aprender una lección que el cielo no le enseñó.

Es precisamente en ese lugar de flaqueza donde la palabra cobra vida: “Bástate Mi gracia”. No la vieja naturaleza mejorada, sino la gracia de Cristo, engrandecida en su impotencia, es su fuerza. No se queje, pues, solamente de su flaqueza, sino llévela a Él. Allí, donde su propia fuerza yace abatida, Su potencia se perfecciona.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl