Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 6 dagen geleden
Joseph Charles Philpot J.C. Philpot Bevindelijke geschriften & prediking
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Y decía Jesús a los Judíos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en Mi palabra, seréis verdaderamente Mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará.
Juan 8:31-32

La verdad no se conoce desde el principio en toda su dulzura, libertad y poder. Tenemos que “permanecer en la Palabra”, quizá a veces en muy grande oscuridad, angustia, ejercicio, tentación y aflicción; y sin embargo, tal ha sido el poder de la Palabra sobre el corazón, que no puede ni quiere soltarnos. Vemos y sentimos la miseria de apartarnos de la verdad, la desdicha de volver al mundo y enredarnos en su espíritu; ¡y cuál no sería la consecuencia si abandonáramos las cosas que profesamos conocer y creer, y abrazáramos el error o cayéramos en los brazos del pecado!

Hay, por tanto, una permanencia en la Palabra, muchas veces, como he dicho, en mucha oscuridad, mucho ejercicio, muchas pruebas, muchas tentaciones; pero aun así somos llevados a este punto: nunca abandonar la Palabra que ha sido hecha vida y espíritu para el alma. Y aunque el Señor a veces esconda mucho Su rostro, y parezcamos alumnos muy pobres y torpes, y seamos muy condenados por nuestra falta de fruto, por conocer tan poco del espíritu del Maestro y andar tan poco en Sus benditos caminos, con todo hay un mirar a Él, un anhelar por Él, un aferrarse a Él; y esto manifiesta un discipulado genuino.

Ahora bien, a medida que seguimos asidos, aferrados, colgados de Él, confiando y esperando, comenzamos a conocer la verdad; se abre a la mente, se hace exactamente adecuada a nuestro estado y caso; y la manera maravillosa en que se dirige y se adapta a nuestras diversas y apremiantes necesidades se hace cada vez más manifiesta.

Al lector…

¡Cuántas veces pasa un hijo de Dios por un tiempo de oscuridad, en el que la Palabra dice poco y el Señor parece esconder Su rostro! ¿Es ahora ese su tiempo? ¿Se siente usted un discípulo pobre y torpe, que entiende tan poco del espíritu del Maestro y anda tan poco en Sus caminos? Entonces pregúntese esto: ¿puede soltar la Palabra? ¿O ha llegado a ser para usted, a pesar de todo, espíritu y vida, de modo que no quiere volver al mundo, ni aun cuando el camino es duro?

Ese aferrarse a Él, ese mirarle y anhelarle, aun en las horas más oscuras, es la señal de los verdaderos discípulos. “Si vosotros permaneciereis en Mi palabra, seréis verdaderamente Mis discípulos.” La verdad no se conoce de una vez, pero se abre a quienes permanecen. Permanezca, pues, aunque ahora vea poco. Poco a poco descubrirá cuán bien se ajusta a su necesidad, y cómo la verdad liberta de veras al alma.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl