Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 6 dagen geleden
Joseph Charles Philpot J.C. Philpot Bevindelijke geschriften & prediking
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Que no os hagáis perezosos, mas imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.
Hebreos 6:12

La paciencia es necesaria para probar la autenticidad y realidad de la fe. El Señor generalmente, y podría decir invariablemente, no cumple Sus propósitos de una vez. Por lo común, y casi podría decir invariablemente, obra por grados. ¿No sucede así en la creación? ¿Vemos surgir el roble en todas sus gigantescas proporciones en un solo día? ¿No se confía a la tierra una diminuta bellota, y no es el roble gigante, cuyas enormes ramas admiramos, el crecimiento de un siglo? Los hombres y las mujeres tardan años en crecer hasta su plena estatura.

Del mismo modo sucede en lo espiritual. “El que creyere, no se apresure.” La fe en el alma es, en su mayor parte, de crecimiento lento; porque el Señor cuida de que cada paso en el camino sea probado por las perplejidades y dificultades que lo rodean. Y Él lo ha dispuesto así para que sea un medio de distinguir la fe de los escogidos de Dios de la fe de aquellos que tienen nombre de que viven y están muertos. Estos apostatan y se apartan de la fe.

Como los oyentes de pedregales, creen por un tiempo, pero en la hora de la tentación se apartan. Los diversos estorbos de la naturaleza, de los sentidos y la razón, el pecado, el diablo y el mundo los vencen; así vuelven atrás, muchas veces abandonan toda profesión de religión y mueren en sus pecados. Pero el pueblo del Señor no puede morir así. Su fe es de naturaleza duradera, porque lo que Dios hace, lo hace para siempre. Así su fe resiste toda tormenta y permanece para siempre.

Al lector…

¿Se está desanimando usted porque las cosas van tan despacio? Esperaba que el Señor lo hiciera todo de una vez: quitar sus dudas, sujetar sus pecados, fortalecer su fe. Y ahora cada paso en el camino parece probado y estorbado. Pero recuerde que el gigante del bosque fue una vez una pequeña bellota, que necesitó un siglo para llegar a ser lo que es ahora. Así obra también el Señor en el alma: paso a paso, en silencio, y muchas veces oculto a nuestros propios ojos.

El que creyere, no se apresure. Los estorbos en su camino no son prueba de que Él le haya olvidado. Son los medios por los cuales Él prueba Su obra y la hace manifiesta. Lo que el hombre comienza se aparta cuando llega la tentación; pero lo que Dios hace es para siempre. No sea, pues, perezoso, sino espérele con paciencia. La fe que Él le ha dado resistirá toda tormenta y un día heredará las promesas.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl