Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 6 dagen geleden
Joseph Charles Philpot J.C. Philpot Bevindelijke geschriften & prediking
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¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger.
Salmo 25:12

En toda la multitud y variedad de circunstancias que han afligido a los hijos de Dios, ¿ha dado el Señor jamás un paso equivocado? Aunque haya desconcertado a la naturaleza, aunque haya confundido a la razón, aunque haya trastornado nuestros planes, aunque quizá haya hecho precisamente lo que más temíamos, y haya contrariado todo propósito e inclinación natural de nuestro corazón, ¿podemos decir que se ha equivocado? ¿Que ha cometido un error? ¿Que ha obrado sin sabiduría? ¿Que no ha hecho lo que es para nuestro bien espiritual?

¡Corazón murmurador, rebelde e incrédulo, calla! ¿Levantará el hombre, el hombre necio, un gusano de la tierra, una criatura de un día, su débil voz para decir que Dios puede equivocarse? Su camino es muy oscuro, muy intrincado, muy confuso; usted no puede ver la mano de Dios en la prueba que ahora pesa sobre usted; no puede creer que obrará juntamente para su bien. Lo admito. Lo he sentido. Lo he conocido. Pero vendrá el tiempo en que este camino oscuro por el que usted anda ahora se verá lleno de resplandor y de luz, cuando comprobará la verdad de estas palabras: “Guiaré los ciegos por camino que no sabían”.

Cuando sabemos que Dios es infinitamente sabio, que no puede errar, que todos Sus tratos han de llevar el sello de Su propia sabiduría eterna, quedamos en silencio, callamos, no tenemos nada que decir; estamos donde estuvo Aarón. Cuando Nadab y Abiú fueron heridos por el Señor, Aarón sabía que Dios no podía errar; y calló (Levítico 10:3). Este es nuestro verdadero lugar. Si sabemos algo de la necedad de la criatura, si sabemos algo de la sabiduría de Dios, este es nuestro lugar. Cuando nuestros queridos Nadab y Abiú son heridos delante de nuestros ojos, nuestro lugar es callar, poner nuestra boca en el polvo; porque Dios sigue cumpliendo Su propósito, frente a la naturaleza, los sentidos y la razón, y a pesar de ellos.

Al lector…

¡Cuántas veces su camino es muy oscuro, muy duro, muy triste! ¿No puede ver la mano de Dios en la prueba que le oprime, y no puede creer que haya de obrar juntamente para bien? No digo que deba avergonzarse de ello; lo admito, yo mismo lo he sentido y conocido. Pero sí le pregunto con sinceridad: ¿ha dado el Señor jamás un paso equivocado? ¿Ni siquiera cuando trastornó sus planes e hizo precisamente lo que usted más temía?

Ordene entonces a su corazón murmurador y rebelde que calle, no por amargura, sino porque Él es infinitamente sabio y no puede errar. Como Aarón, puede usted poner su boca en el polvo, aun cuando le sea quitado lo que más quiere. Vendrá el tiempo en que este camino oscuro estará lleno de luz, y en que reconocerá que Él le guió por un camino que no conocía. Al hombre que le teme, Él le enseñará el camino que ha de escoger.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl