Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 5 dagen geleden
Joseph Charles Philpot Bevindelijke geschriften & prediking
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Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; mas porque no sois del mundo, antes Yo os elegí del mundo, por eso os aborrece el mundo.
Juan 15:19

Si usted anda en el temor de Dios y sigue las pisadas de un Jesús perseguido y despreciado, el mundo le aborrecerá y despreciará como le aborreció y despreció a Él, como Él mismo declara: “Si el mundo os aborrece, sabed que a Mí me aborreció antes que a vosotros”. Dios mismo ha puesto enemistad entre la simiente de la mujer y la simiente de la serpiente (Génesis 3:15); y nada le librará de la manifestación de esta enemistad si está usted del lado de Cristo. Ni el rango, ni la propiedad, ni el saber, ni la educación, ni la amabilidad, ni los actos más profusos de generosidad, ni la mayor rectitud de conducta, detendrán el desprecio de los hombres, si es usted un seguidor sincero del Señor Jesucristo y lleva a la práctica lo que sostiene en principio.

Si no es usted conformado a Jesús aquí en Su imagen sufriente, con toda seguridad no será conformado a Jesús en el más allá en Su semejanza glorificada. Pero si por vivir para Jesús y para Su cruz su nombre es desechado como malo, llévelo como su insignia distintiva, como adorno del pecho de un guerrero cristiano.

Si los hombres tergiversan sus motivos o sus acciones, y procuran acosarle con toda calumnia que la malignidad más vil pueda inventar, no haga caso mientras sea inocente. No pueden hallarle una corona mejor ni más honrosa, si en verdad es su vida piadosa la que provoca la cruel mentira. Es una corona que su Maestro llevó antes que usted, cuando coronaron Su cabeza con espinas. Si siente usted como yo he sentido, a veces se tendrá incluso por indigno de padecer persecución por causa de Su Nombre.

Al lector…

¿Es usted malentendido, objeto de burla o calumniado porque ha escogido a Cristo? Entonces no se alarme, como si le aconteciera cosa extraña. El Señor mismo dijo que el mundo le aborreció a Él primero. Ningún saber, ninguna amabilidad y ninguna conducta recta le protegerán de ese oprobio, si de verdad sigue usted Sus pisadas. Es la enemistad que Dios mismo ha puesto.

Sin embargo, no necesita llevar ese oprobio como una deshonra. Llévelo como una insignia de honor, como una corona que su Maestro llevó antes que usted, cuando coronaron Su cabeza con espinas. Solo asegúrese de que padece siendo inocente y no por faltas propias. Él le ha elegido del mundo, y por eso es usted Suyo. Y quizá descubra que se tiene por indigno de padecer por causa de Su Nombre.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl