Nieuw verschenenHet woord van Gods genadePreken · 5 dagen geleden
Joseph Charles Philpot Bevindelijke geschriften & prediking

Por el valle de Baca

21 de abril

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Mas de Él sois vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, y justicia, y santificación, y redención: para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.
1 Corintios 1:30-31

Sabiduría, justicia, santificación y redención. Dios ha hecho a Cristo todas estas cosas para Su pueblo. Lo ha establecido como su Cabeza eterna, lo ha hecho el Esposo de sus almas, para que de Su plenitud todos ellos reciban. Luego, en la misma proporción en que aprenden estas dos lecciones —lo que son ellos y lo que es Él—, lo reciben en su corazón como realmente es para ellos en el propósito de Dios.

¿Soy yo un necio? ¿Lo siento y lo sé? ¿He tenido dolorosa experiencia de ello, de modo que toda mi sabiduría de criatura se ha convertido en una sola masa de necedad? ¿Alcanzo con los ojos de la fe una visión del Mediador resucitado, “Emmanuel, Dios con nosotros”, y veo lo que Él nos ha sido hecho por Dios? En el momento en que mis ojos lo ven como “SABIDURÍA”, en ese momento una medida de sabiduría divina fluye a mi conciencia.

¿Estoy contaminado y manchado por completo? ¿No tengo justicia propia? ¿Es imperfecta toda mi obediencia? ¿Soy incapaz de cumplir las exigencias de la santa ley de Dios? Si una vez alcanzo con los ojos de la fe esta gloriosa verdad, por medio de Aquel que es la verdad, que Jesucristo me ha sido hecho por Dios “JUSTICIA”, en el momento en que veo eso con los ojos de la fe, en ese momento una medida de justicia impartida fluye a mi corazón.

¿Soy un miserable impío, depravado e inmundo? ¿Obra la corrupción en mi corazón? En el momento en que alcanzo con los ojos de la fe a Jesús hecho por Dios para mí “SANTIFICACIÓN”, en ese momento una medida de santificación entra en mi corazón, despertando santos afectos, echando fuera el amor del mundo, refrenando mis concupiscencias dominantes y llevando mi alma a la sumisión a Sus pies.

¿Soy un pobre cautivo, enredado por Satanás, por el mundo y por mi propio corazón malo? En el momento en que alcanzo esta visión gloriosa, que Jesucristo a la diestra del Padre me ha sido hecho “REDENCIÓN” —si puedo creer que Él ha sido hecho tal para mí, que tengo una posición en Él y una unión con Él, de modo que Él es mi redención—, en ese momento una medida de liberación entra en mi alma, y la redención imputada se convierte en redención impartida; el alma recibe entonces interiormente lo que Cristo ha hecho exteriormente.

En una palabra, cuando Cristo es recibido como “sabiduría, justicia, santificación y redención”, Él llega a ser todas estas cosas en manifestación vital.

Al lector…

Cuando usted se siente necio, sin justicia, impío y cautivo, toda su propia sabiduría se convierte en una sola masa de necedad y toda su obediencia resulta imperfecta. Es una lección dolorosa, pero no es en vano. Porque en la misma medida en que aprendemos lo que somos, aprendemos también lo que es Él, y lo recibimos en nuestro corazón tal como Dios nos lo ha dado.

No lo busque, pues, en sí mismo, como si primero tuviera que hacerse más sabio, mejor o más santo antes de poder venir a Él. Cristo nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justicia, santificación y redención, precisamente para los que no hallan ninguna de estas cosas en sí mismos. En el momento en que los ojos de la fe lo contemplan así, algo de Su plenitud fluye al alma pobre: luz en la necedad, paz en la culpa, santos afectos en un corazón depravado. Así no le queda otra cosa que gloriarse en el Señor.

Con un cordial saludo,
Los compiladores de jcphilpot.nl